2º Congreso: Psicología
y Construcción de Conocimiento en la Época
Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata
12,13 y 14 de Noviembre, 2009.
Ponencia Libre.
Trabajo aceptado por el comité científico del congreso.
Id de autor: Congreso UNLP 85-73-1-SM
Trabajo: “Los
conceptos de Estructura, Función y Lugar en Lacan”.
Autor: Alfredo Luciano Palacios
e-mail: alfredolpalacios@gmail.com
Palabras clave: estructura, función, lugar,
posición, metáfora, función y campo de la palabra.
Trabajo Completo
|
“Frecuentemente
se considera a la Matemática una ciencia difícil y misteriosa por los
numerosos símbolos que emplea. Por supuesto, nada es más incomprensible que
un simbolismo que no entendemos. Asimismo, un simbolismo que solo conocemos
a medias y a cuyo empleo no estamos acostumbrados resulta difícil de
seguir.” Whitehead, A.N “Introducción a las matemáticas”. Emecé editores, S.A, Buenos
Aires (1944). |
El objetivo principal del presente trabajo es realizar un estudio crítico, lo más sintético posible, de los conceptos de estructura, función y lugar, dado que según mi postura, como así la de algunos psicoanalistas, constituyen conceptos esenciales para comprender la teoría psicoanalítica, principalmente la de Lacan. También tratare de responder a un problema que se presenta como común en la relación docente-alumno a la hora de transmitir ciertos conceptos del psicoanálisis: este ultimo reside en el hiato manifiesto entre la práctica analítica y el concepto que trata de dar cuenta de ella por un lado, y la dificultad que presenta definir estos conceptos con términos de la lengua corriente por el otro. Es justamente aquí donde Lacan propone “romper la tradición de su terminología” [la de Freud][1] para proponer un “lenguaje” en el cual durante la didáctica del psicoanálisis no se confundan los términos que le dan titulo a este trabajo.
Es sabido que Lacan toma herramientas conceptuales de las
matemáticas y de la lingüística, entre otras disciplinas, para dar cuenta de los conceptos y la praxis
en psicoanálisis, pero no siempre ésta referencia es leída desde las
disciplinas evocadas en cuestión. Por ejemplo, si no se maneja el concepto de
función en matemáticas, se dificultaría entender el punto de vista del autor
con respecto a este concepto; lo mismo ocurre con el término metáfora.
Siguiendo estas líneas cobran sentido “pedagógico”, los esquemas,
los grafos y los modelos[2]
formulados por Lacan en la medida en que intentan formalizar mediante
diferentes estrategias topológicas la clínica psicoanalítica, tratando así de
dar cuenta de los fenómenos estructurales del analizado, del analista y de la
relación transferencial entre ellos, que se muestran resistentes a la
“pedagogía” clásica formalizada por Lacan como “discurso universitario”.
Al margen de los objetivos inherentes a la articulación
conceptual, sitúo como objetivo secundario, el de abrir líneas de interrogación
acerca de conceptos que muchas veces son “naturalizados” a la hora de ser
trasmitidos a los estudiantes. Como aspecto propositivo considero que la
problematización de estos tres conceptos ayuda a entender la estructura del
pensamiento de Jaques Lacan, con lo cual reservamos para un momento segundo, el
entendimiento de su formalización de la obra freudiana, como así, las novedades
que introduce al psicoanálisis.
Para la realización de este trabajo leeremos a Lacan, y no a
Miller. Trataremos de encontrar en el primero, no solo un concepto, sino un
pensamiento sostenido en su obra, y es justamente para sostener esta
perspectiva, que citaremos mucho.
Esto me lleva
a pensar que la única enseñanza verdadera es aquella que consigue despertar en
los que escuchan una insistencia, ese deseo de conocer que sólo puede surgir
cuando ellos mismos han evaluado la ignorancia como tal-en cuanto ella es, como
tal, fecunda-y también del lado del que enseña.
Por lo tanto,
antes de añadir las pocas palabras que para quienes se sostienen del aparato
formal de las cosas aparentarán ser conclusivas, pero que para los otros serán
una apertura más, me gustaría que todos y cada uno de ustedes me planteara hoy
una pregunta que podríamos definir así como la mía” Lacan, Seminario 2, Clase 17.
Estructura:
“¿Cómo se accede a la estructura? Las nociones de la topología y especialmente sus invariantes topológicos serán la vía.”[3]
- El movimiento lingüístico
post-Saussure, cuyo exponente más conocido es Jakobson, utiliza el término
de estructura para nombrar el concepto de sistema.
- Levi Strauss retoma el concepto de
estructura de Jakobson para su “antropología estructural” y en ocasiones
lo utiliza como homologo del concepto de “modelo”.
- En el estructuralismo no se
diferencian radicalmente los
conceptos de estructura, modelo y sistema.
- Esta diferencia existe en
matemáticas y es representada por las distintas disciplinas que dan cuenta
de cada quien: el algebra, la topología y el análisis matemático,
respectivamente de la estructura, de los modelos y de los sistemas numéricos
(estas tres disciplinas componen diversos niveles epistémicos de
análisis).
- En Lacan encontramos dos acepciones
de estructura:
- Estructura del sujeto (como modelo): estamos en el ámbito “pedagógico”
del psicoanálisis, es decir, en la formalización de la experiencia
analítica desde las matemáticas. A menudo se sostiene que parte de esta
formalización tiene lugar en tanto se le imputa a Lacan el haber
utilizado elementos de la
lingüística estructural, pero de hecho, muchas veces se trata de
formalizaciones matemáticas de hechos lingüísticos (por ejemplo las
series significantes).
- Estructura en el sujeto: Esta ya no se refiere a la formalización de la
teoría psicoanalítica, sino al sujeto mismo, es decir, la estructura ya
no como modelo sino como parte del
sistema del sujeto en su movimiento dialectico en lo real, es decir en
función a su falta en “ser”, a su carencia de “ser”. En este plano
claramente Lacan se sitúa más del lado del concepto de estructura de
Hegel y de Marx en tanto es movimiento dialectico en lo real, que de
otros sentidos más relacionados al estructuralismo o a las matemáticas.
- Paradojamente, estas dos acepciones
no se excluyen sino que una incluye a la otra: la noción de estructura
como modelo de explicación incluye la idea de la estructura en el sujeto, es decir la primera
comporta una abstracción más amplia que la segunda. Justamente es por ello
que pienso que Lacan escogió a las matemáticas para intentar transmitir
algo del orden de la experiencia analítica y de la estructura en el sujeto por un lado, y una
formalización adecuada a ello, por
el otro.
Debido a lo planteado anteriormente, podemos pensar en un concepto de estructura que sea homologo a ambas líneas, y como indica el titulo de este trabajo, no es sin referencia al concepto de función y lugar:
En matemáticas, de forma general se sostiene que “Una estructura […] es un conjunto de
elementos elegidos caprichosamente, pero entre los cuales se definen una o
varias […] operaciones”. Aquí rescatamos dos puntos importantes, primero
que los elementos son “elegidos”, no son cualquier cosa, sino que pertenecen a
determinado “orden” (o Universo en Algebra, “lalengua” o campo en Lacan); segundo, entre estos elementos se
producen relaciones de tipo funcionales u operacionales que determinan la
“posición” de los elementos en juego (lógica de conjuntos). Por ejemplo una
operación sintáctica ordena los significantes en una frase para producir
determinado sentido.
Si vaciamos de contenido dichas operaciones obtenemos una función: para la operación suma 2+2=4 podemos pensar en la función Sum (x+y) = z.
Función
“…Podemos definir a una función, en matemáticas, como una correlación entre dos números variables, llamados respectivamente el argumento y el valor de la función, de forma tal que sea cual sea el valor asignado al “argumento de la función”, el “valor de la función” se determina inequívocamente. La reciproca, a saber, que determinado el valor de la función, el argumento se determina también con precisión, no es necesariamente cierto…
… la
matemática, fiel a sus métodos generales de procedimiento, simboliza la idea
general de cualquier función. Y lo hace escribiendo F (x), f (x)…etc., para
cualquier función de x, donde el argumento x se coloca entre paréntesis, y se
antepone alguna letra como F,f…etc., para representar la función. Esta
escritura tiene sus defectos. Así, pues, es obvio que está en contra de la
convención de que las letras individuales deben representar números variables,
desde el momento que en este caso F, f…etc., antepuestas a un paréntesis
representan funciones variables.”[4]
A menudo, dentro del
ámbito psicoanalítico se suele utilizar las “letras” señaladas por Lacan, ya
sea en sus modelos, en los grafos, en
los esquemas o en las funciones ( i(a) = función imaginaria), como variables y
no como representantes de funciones. Vayamos más lejos, si las relaciones
topológicas se definen en relaciones de contigüidad entre los puntos que las
componen, podemos situar a las letras representantes de funciones que utiliza
Lacan (por ejemplo: A, a, a’, S) como
inmersas en estos tipos de relaciones, es decir, relaciones en donde se juegan
la proximidad y las continuidad, como así donde es importante establecer las
direcciones de “flujo de datos” (vectores). Es en este sentido en donde los
esquemas, los grafos y los modelos presentan diferentes tipos de relaciones
entre sus “letras”, y por lo tanto, es en esta estructura de relaciones en
donde van a cobrar sentido (digamos significado) las letras que Lacan utiliza.
Como dijimos antes, la naturaleza de las relaciones entre los
elementos va a determinar el sentido, es decir, la “función” en relación a los
demás elementos, configurando así, determinados lugares y/o posiciones en un
modelo, grafo o esquema.
A modo de representar topológicamente[5]
aquello que venimos hablando, le presento la siguiente comparación topológica
entre el esquema Z escrito en dos formas
distintas, y un esquema cualquiera inventado también escrito en dos formas distintas.
La única similitud lógica entre ambos esquemas es la relación entre “a” y “a´” debido a que mantienen sus relaciones de contigüidad y de función imaginaria o i(a) entre ambas. Aun si se cambiara el orden a-a´ por a´-a se mantendría mencionada equivalencia con el esquema Z.
Lugar (posición):
“Esta fase del simbolismo que se expresa en la metáfora supone la similitud, la cual se manifiesta únicamente por la posición. La gavilla puede ser identificada por Bozz en su falta de avaricia y en su generosidad, por el hecho de que es el sujeto de avara y odiosa. La gavilla es literalmente idéntica al sujeto Booz por su similitud de posición [en la cadena significante, en relación a los demás elementos]. Su dimensión de similitud es, sin duda, lo más cautivante del uso significativo del lenguaje, que domina hasta tal punto la aprehensión del juego del simbolismo que enmascara la existencia de la otra dimensión, la sintáctica. Sin embargo, esta frase perdería toda especie de sentido si mezcláramos el orden de las palabras. Cuando se habla de simbolismo se descuida la dimensión vinculada a la existencia del significante, a la organización del significante”[6].
El concepto de “lugar” aquí utilizado será entendido desde su significación topológica[7], es decir expresado de forma más precisa en el concepto de posición, pero no agotado en él. En este sentido entenderemos “lugar” como la “simplificación geométrica” y con fines didácticos, de la noción de “posición”, ya sea haciendo hincapié en la relaciones topológicas o en la seriaciones en algebra (formalización por Lacan de las series significantes, metonimia). En este sentido, toda referencia a un “lugar” es referencia a una determinada “función” en relación a los demás elementos (posición), o distintas funciones dentro de una misma totalidad (sea un grafo, un esquema o una estructura).
Por ejemplo cuando a menudo se habla del “lugar del Otro”, no
debería entenderse “geográficamente” como si una persona fuera a parar a un
recipiente llamado “Otro”, o como también se suele decir “encarna al Otro”. Si
tenemos en cuenta el concepto de función que venimos trabajando, cuando decimos
“encarna el lugar del Otro”, debemos remitirnos no al Otro como exterioridad,
sino a una función del sujeto mismo, dicho de otra forma, el Otro no es externo
al sujeto, sino que es una función del sujeto y que implica una determinada
posición subjetiva en relación a esa función[8].
Mencionadas líneas cobran claridad cuando pensamos en la diferencia entre
“realidad” y “real”, siendo en esta primera donde se enmarca el Otro, es decir,
la persona encarnada en el lugar del Otro, en Lacan, no es una persona, sino
una representación de esa persona que forma parte de la “realidad” del sujeto[9].
Desde ya que esta línea de pensamiento implica revisar que entendemos por sujeto en Lacan, y por qué se diferencia de otras perspectivas como por ejemplo la de Freud. Esta “diferencia polémica” se encuentra implícita en la topología utilizada por el francés (sobre todo en su concepto de “objeto a”), y que da cuenta de un “sujeto” del intervalo, digamos en posición tercera con respecto al individuo y a los otros. En cambio en Freud, el sujeto es un individuo sujetado a los otros, pero individuo en fin[10]. A menudo se lee a Lacan con la idea fin de encontrar a Freud en él, más que en captar su estructura de pensamiento[11].
A modo de ejemplo adelantamos un punto de vista: Si “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, la función “metáfora paterna”, como así la “función de la palabra” también lo estarán de la misma forma, ya que dichas funciones incluyen los componentes y la legalidad de dicho sistema o estructura. También podemos decir esto mismo en términos matemáticos: “si definimos X propiedad para un conjunto Y, cada uno de estos elementos deberá presentar individualmente la propiedad X que definimos para el conjunto”. Podemos ir más lejos y decir que es justamente por ello que el “inconsciente está estructurado como un lenguaje”, lisa y llanamente, por ser parte de este último como lo demuestran los fallidos, los sueños y el síntoma.
3- Articulaciones conceptuales.
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“La experiencia psicoanalítica ha vuelto
a encontrar en el hombre el imperativo del verbo [función de la
palabra] como la ley que lo ha
formado a su imagen [el lenguaje].
Maneja la función poética del lenguaje [metáfora]
para dar a su deseo su mediación simbólica. Que os haga
comprender por fin que es en el don de la palabra donde reside toda
la realidad de sus efectos, pues es por la vía de ese don por donde
toda la realidad ha llegado al hombre y por su acto continuado como él la
mantiene”. Lacan,
J: “Función y campo de la palabra y
del lenguaje en psicoanálisis”. Escritos I. 1953. Ed. Siglo veintiuno. |
Función y campo de la palabra.
Al campo del lenguaje lo podemos definir ya no como un “sistema
formal de signos” (Saussure), sino por un conjunto de significantes delimitado
por un “muro de lenguaje” que le hace a su vez de continente, del cual, la
función de la palabra obtiene el “valor” de sus argumentos y permite, en tanto
acto-verbo, establecer una relación con el Otro (al cual también lo situamos
dentro de los límites del muro), para luego, desde el retorno bajo la forma
invertida, producir en forma de metáfora, el sentido. La palabra también
determina la posición del hablante dentro de este campo del lenguaje y como así
un lugar al interlocutor: por ejemplo “tú
eres mi amo” o “tú eres mi mujer”
otorgándole un sentido particular a cada posición. Esta forma discursiva pone
de manifiesto la demanda, y en el caso de una respuesta a esa demanda, la forma
invertida del lado del sujeto: “yo soy tu
esclavo”, “yo soy tu marido”.
Pero a este “tú eres mi amo” no lo podemos reducir al individuo, ni tampoco al
otro, es un “espacio entre” que llamamos significación. En su retorno en forma
invertida, lo podemos pensar como un “valor” resultado de la función de la
palabra en la cadena significante. Como dijimos, en Lacan el sentido es
posterior a la significación, es decir, posterior al encuentro del sujeto con
el significante (al final del apartado acerca de la Metáfora articularemos en
este punto).
Se trata hoy
de volver a centrar el alcance dado a ese tú, que de ningún modo tiene siempre
ese uso pleno [palabra plena]”. Seminario
3, clase 5.
La metáfora.
Digo
exactamente – el padre es un significante que sustituye a otro significante.
Aquí está el mecanismo, el mecanismo esencial, el único mecanismo de la
intervención del padre en el complejo de Edipo…
La función del
padre en el complejo de Edipo es la de ser un significante que sustituye al
primer significante introducido en la simbolización, el significante materno.”[16]
En formas generales, una metáfora corresponde a la sustitución de un significante por otro en determinado lugar de la cadena significante para obtener un determinado sentido al final de la frase. Es una definición para Lacan a la hora de hablar de función metafórica en general, pero sobre todo en un tipo particular: la metáfora paterna, es decir, esta última es el origen de la función metafórica. Cabe mencionar, que esta definición de metáfora, distinta a la convencional en lingüística[17], nos lleva a pensar y a preguntarnos acerca de una teoría del lenguaje que le es propia a los desarrollos de Lacan.
Metáfora Paterna:
Como vimos anteriormente en la definición de la noción de Función,
podemos decir que la Metáfora Paterna describe a la Función Metáfora una vez
asignados los valores a su argumento, es decir, a la primera S el valor del
Nombre-del-padre, a la S’ el valor del Deseo de la Madre, etc.
Utilizando el método de “simplificación” por cancelación de las
matemáticas obtenemos:
La operación no resulta dificultades a la comprensión con
excepción de un punto, la sustitución de “x” por “s”, y es justamente esta sustitución
significante la que le da valor de metáfora a la función anterior. La “x”
representa el “significado en la relación
con la madre”[18], es
decir: ¿Qué soy para Mamá?, y no es casualidad que ilustramos esta posición con
una pregunta ya que es un significado desconocido para el sujeto hasta que la
metáfora opere otorgando la posibilidad de “sustitución” inherente a la lógica
fálica. En este sentido, podemos decir que el falo como operador transforma a
la falta en “variable imposible”, es decir en una letra del algebra en donde
ningún “numero” del orden imaginario entra a medida, es decir, completándola,
esto es, el objeto a. El mismo Lacan dice que la falta es un “imposible
lógico”, debido a que se intenta llenarla con elementos que no corresponden al
universo que le dio origen: se trata de llenar una falta, marcada como tal por
lo simbólico, en lo real, con objetos
imaginarios pero de legalidad simbólica (función imaginaria). No por casualidad
el objeto a tiene su localización topológica en el centro del nudo borromeo
comportando un conjunto vacio, y podemos agregar: en el objeto a confluyen dos
faltas, la del individuo y la del otro (como persona real) en el lugar del
Otro, o si se quiere decir lo mismo en singular: la falta del sujeto, que es a
su vez, la falta del Otro[19].
Notemos que las “S”
representan significantes y la única “s” un significado que viene al lugar de
la incógnita o pregunta, con lo cual podemos decir que el campo de los
significados (s) producidos por los efectos de significación (el valor de la
función) solo son posibles metafóricamente, colocando así a la función metáfora
en un lugar privilegiado en la obra de Lacan:
Hasta ahora vimos como la Función metáfora se aplica al campo del
lenguaje y al complejo de Edipo, pero también, como veremos a continuación, a
la causación del sujeto.
Retomando la formula general podemos inscribir las dos operaciones
que Lacan sitúa en la creación del sujeto: la alienación y la separación[21].
En la alienación, el sujeto debe “elegir” entre el sentido garantizado por el
Otro y el sin-sentido, con lo cual se plantean las siguientes consecuencias:
“eligiendo” la primera opción se produce la pérdida del ser pero se preserva al
Otro, en el caso de elegir el sin-sentido, el sujeto pierde a ambos. Es por eso
que se elige el término alienación. En la segunda operación, la separación, el
sujeto debe mantener distancia del sentido del Otro (esto es del deseo del
Otro) y a esto lo hace “castrándolo”, es decir, suponiendo una falta en el Otro
que a su vez hace coincidir con la suya[22].
Aquí llegamos al punto de la “x”, es decir un campo de desconocimiento en la
relación S-A del esquema R. ¿Cómo soluciona el sujeto este enigma? Por la vía metafórica,
es decir, el plegado del esquema R corresponde con el funcionamiento de una
metáfora: el vínculo del Nombre-del-Padre del orden simbólico con el falo en el
orden imaginario dará como resultado un sujeto ordenado por la significación
fálica (lógica fálica, falo simbólico), es decir, un sujeto en el campo del
sentido en tanto respuesta a un enigma.
Cabe destacar la importancia de una “falta” o “x” para que algo
del sentido se produzca en el “lugar” de la incógnita, ya sea a nivel de la
metáfora o al nivel de la causación del sujeto (así como en aquellos
rompecabezas en donde la “imagen” a formar se organiza en función de la “falta”
de una pieza).
Por último podemos indicar que el efecto metafórico en el eje paradigmático es a su vez condicionado por la ubicación de este significante en la cadena, es decir en su relación con los que lo preceden y los que le siguen, y esto ya nos lleva al eje sintagmático del lenguaje, al cual Lacan llama metonimia.
4-
Notas
finales.
Bibliografía consultada
- Eidelsztein,
Alfredo: (2008) “Las estructuras clínicas a partir de
Lacan. Libro II”. Editorial Letra Viva.
- Eidelsztein,
Alfredo: (1995) “Modelos, esquemas y grafos en la
enseñanza de Lacan”. Ed. Manantial.
- Infobase
(versión digital): “Diccionario de Conceptos, Términos, y Personalidades en Psicoanálisis”.
- Lacan,
J: (1961) “Apéndice. La metáfora del sujeto”. Escritos
II. Ed. Siglo XXI.
- Lacan, J: (1953)
“Función y campo de la palabra y del
lenguaje en psicoanálisis”. Escritos I. Ed. Siglo XXI.
- Lacan,
J: (1951-1952) Seminario
-1. Editorial Paidos.
- Lacan,
J: (1953-1954) Seminario
I. Editorial Paidos.
- Lacan,
J: (1954-1955) Seminario
II. Editorial Paidos.
- Lacan,
J: (1955-1956) Seminario
III. Editorial Paidos.
- Lacan,
J: (1957-1958) Seminario
V. Editorial Paidos.
- Lacan,
J: (1971-1972) Seminario
XIX bis. Editorial Paidos.
- Milner,
Jean-Claude: (1997)
“La obra clara. Lacan, la ciencia,
la filosofía”. Manantial editores.
- Piro,
María: “Metáfora paterna y causación del sujeto”,
Extensión N° 7, Cátedra de Psicopatología I. UNLP
- Whitehead,
A.N: (1944) “Introducción a las matemáticas”.
Emecé editores, S.A, Buenos Aires.
[1] Lacan, J (1953) “Función y campo de la palabra y del lenguaje
en psicoanálisis”. 1953. Escritos I. Ed. Siglo XXI.
[2] Eidelsztein,
Alfredo (1995) “Modelos, esquemas y grafos en la enseñanza de Lacan”. 1995. Ed.
Manantial.
[3] Eidelsztein,
Alfredo. Ibid.
[4] Whitehead,
A.N (1944) “Introducción a las
matemáticas”. Emecé editores, S.A, Buenos Aires.
[5] Al lector no familiarizado con nociones
topológicas esenciales se le podría presentar la posibilidad de sustituir la palabra “topológicamente” por
“gráficamente” entendiendo otra cosa distinta de lo que queremos transmitir. Advertimos
que en este trabajo no solo nos
ocuparemos de las relaciones graficas en el sentido de la geometría
euclidiana (los modelos en Lacan) sino mas bien en las relaciones topológicas
(grafos y esquemas en Lacan). Dicha distinción en sistematizada por Alfredo Eidelsztein en el libro que ya hemos citado.
[6] Lacan, J: “Metáfora y metonimia”, Seminario III (A
partir de aquí, el subrayado y el texto entre corchetes en todas las citas, no
corresponden al texto original sino que son introducidos por mí, y cumplen la
función de resaltar determinados conceptos que hacen a la articulación
conceptual de este trabajo).
[7] “…rama de las matemáticas que se ocupa de
determinadas propiedades, como la vecindad, el limite y la continuidad, de
colecciones relacionadas a elementos físicos o abstractos.” Eidelsztein,
Alfredo. Ibid.
[8] Las llamadas “teorías de la
enunciación” dentro de la lingüística diferencian “enunciado” de “habla”,
haciendo hincapié en que el “análisis de la enunciación” se centra en la posición
del sujeto que habla con respecto a su interlocutor. Es importante
destacar aquí el lugar desde donde se habla y que implica posición en tanto
supone a otro.
[9] “Cuando dije que en ese Otro debe haber un sector de objetos
totalmente reales, es obvio que esta introducción de la realidad es siempre
función de la palabra”. Seminario III, Clase V
[10] Esta
perspectiva es desarrollada en la obra de Alfredo Eidelsztein, pero más
explícitamente en sus libros “Modelos,
esquemas y grafos…” y en “Las
estructuras clínicas a partir de Lacan. Tomo II”.
[11] En esta perspectiva podemos situar el
libro de Jean-Claude Milner: “La obra
clara. Lacan, la ciencia, la filosofía”.
[12] Lacan, J (1953)
“Función y campo de la palabra y del
lenguaje en psicoanálisis”, página 239.
Escritos I. Ed. Siglo XXI.
[13] Lacan, J. Ibid, Página 289.
[14] “El sujeto no sabe lo que dice, y
por las mejores razones, porque no sabe lo que es” (Lacan, J: Seminario II, pag. 266-67), en decir
el don consiste en dar lo que no se
tiene, mejor dicho, lo que no se es. En el apartado acerca del concepto de
metáfora se explicara en parte este punto.
[15] Lacan, J: (1953) “Función y campo de la palabra y del lenguaje
en psicoanálisis”, página
288. Escritos I. Ed. Siglo XXI.
[16] Lacan, J: Seminario V.
[17] Lacan, J: (1961)
“Apéndice. La metáfora del sujeto”. 1961. Escritos II. Ed. Siglo XXI.
[18] Lacan, J: Seminario V. Pag. 179,
[19] En Lacan se nos debe plantear como
necesario diferenciar individuo, sujeto, otro y Otro. Es justamente porque el
Otro es una función del sujeto, que a menudo se escucha decir: “cuando se barra
el Otro también se barra el sujeto”, o viceversa.
[20] Infobase: “Diccionario de Conceptos, Términos,
y Personalidades en Psicoanálisis”, Definición de Metáfora.
[21] Piro,
María “Metáfora paterna y causación del
sujeto”, Extensión N° 7, Cátedra de Psicopatología I. UNLP
[22] Ver “Complejo de castración” en el Seminario V.
[23] Es imposible
pensar el concepto de metáfora como sustitución significante si no se supone la
existencia de varias cadenas significantes. La similitud de posición en ambas
cadenas es lo que posibilita la sustitución de un significante por otro.
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