Problemas teóricos y metodológicos de la gestión de los conflictos en el ámbito comunitario (Primera parte).
Fecha: 16/09/25
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Introducción
En el presente trabajo nos
proponemos dos objetivos generales que, si bien parecen líneas paralelas, trataremos
de argumentar como en sus intersecciones, es decir, cada vez que se cruzan, se
generan una serie de problemas muy relevantes para el campo de la gestión de
conflictos. Estas líneas son: la vertiente epistémica/disciplinar, es decir, la
teoría por un lado y el método que ordena las intervenciones en los conflictos,
por el otro.
A modo de ejemplificar y
concretizar el análisis de estos problemas, proponemos realizar el análisis de la
película libanesa “El Insulto”[1]
de Ziad Doueiri a partir de los conceptos de la Teoría del Conflicto que son más
utilizados o que presentan mayor vigencia en el abordaje contemporáneo de los
conflictos comunitarios.
He aquí entonces, un primer
recorte desde el cual estableceremos las fronteras permeables con las que
recortaremos nuestro objeto de debate en el presente trabajo: los conflictos
comunitarios y la mediación comunitaria. De esta forma dejaremos por fuera los
conflictos y disputas que no obedecen a la especificidad o campo de lo
comunitario, como así también todos aquellos que son abordados y gestionados
principalmente por el poder judicial en la tensión entre lo permitido y lo
prohibido[2].
En este sentido, entonces, nos ocuparemos del universo de los conflictos que se
sitúan dentro de lo permitido, que no se encuentran dentro del ámbito del
delito, y que son específicos del campo comunitario.
Por otro lado, utilizaremos el termino
mediación de dos formas diferentes: en primer lugar, como forma coloquial para dar
cuenta de un paradigma amplio centrado en la intervención de un tercero
imparcial en la gestión de conflictos y en segundo lugar, utilizaremos el
concepto de mediación como método para diferenciar esa forma particular de
gestión de conflictos de otros métodos como la negociación, el arbitraje, etc.
Nuestra propuesta, más que la
mera critica, intenta sentar las bases para continuar avanzando en este
interesante y necesario campo de la mediación comunitaria hacia la constitución
de una disciplina y un campo de intervención correctamente delimitado, que
permita dar cuenta de las necesidades comunitarias actuales en post de
construir un ejercicio ciudadano más pacífico y en clave de acceso a justicia.
Por último, no quiero dejar de
agradecer a mis docentes Natalia Messineo y Dolores Ayerdi de la Diplomatura “Mediación
Comunitaria y acceso a justicia”, quienes con su enseñanza han posibilitado no
solo continuar mi formación en mediación, sino que también me han contagiado el
interés en la trasmisión de aquellos conocimientos que ya han sido consolidados
por quienes nos preceden, y posiblemente, en un futuro, la transmisión de aquellos
que también vengo construyendo y sistematizando en mi propuesta personal y
singular. Perspectiva que describo como disruptiva por su carácter de novedad
con respecto a todo lo que se ha venido construyendo en este campo, pero no sin
reconocer las bases teóricas y pedagógicas que la hacen posible.
También agradecer a Alejandro
Nató por las mismas razones que he expuesto por sus colegas, pero agrego algunas
otras razones personales, como su generosidad y grandeza a la hora de invitarme
a mantener un contacto personal con él. Desde que lo escuche por primera vez
hace unos años en el marco de una capacitación, ha dejado huella en mí con sus solida
perspectiva ética, humanista y reivindicadora de los derechos humanos en el
contexto de la gestión de conflictos y que puede extenderse a cualquier otra
practica situada en la comunidad.
La película.
La historia comienza con un
altercado entre Tony, un cristiano libanés, y Yasser, un refugiado palestino
que trabaja como capataz de un grupo de trabajadores de la construcción que son
contratados por el gobierno libanés a través de un diputado nacional, con el
objetivo de realizar mejoras urbanas en la ciudad de Beirut[3].
El nudo o confrontación[4]
central de la historia parece originarse por una tubería no reglamentada del balcón
en la casa de Tony, pero el conflicto escala rápidamente cuando Tony exige una
disculpa por un insulto, y Yasser se niega. Lo que empieza como una disputa
personal se convierte en un caso judicial de alto perfil que polariza a la
sociedad libanesa, revelando heridas profundas del pasado, especialmente
relacionadas con la guerra civil y la situación de los refugiados palestinos en
territorio libanés.
Si bien el insulto “idiota”
parece una palabra menor, en el contexto de la historia, este insulto se
convierte en el detonante de una escalada de violencia verbal, física y
judicial.
Tony, herido en su orgullo y
cargando con traumas del pasado (como la masacre de Damour en su niñez y su
participación en la guerra civil en su adultez), exige una disculpa formal que
salga directamente de la boca de Yasser. Este último, inicialmente reacio a
cumplir con la demanda, pero convencido por la insistente intervención de su
jefe Talal que oficia como una suerte de mediador entre ambos, termina
accediendo por temor a perder su trabajo. Este último no solo tiene un sentido para
Yasser como acceso a condiciones materiales que ya de por si son difíciles para
una persona en condición de refugiado, sino que también implica y contempla el
valor dignificador o de reconocimiento social por medio del trabajo comunal, es
decir, de reconocimiento como un otro legitimo. La situación se complica cuando
en el momento en que se da el acercamiento entre ambos: Tony responde con una
frase xenófoba: "Ojalá Sharon los hubiera eliminado a todos"
refiriéndose al pueblo palestino, menospreciando su condición de reconocimiento
social y como sujeto de derecho en su carácter histórico e identitario. Este
comentario provoca que Yasser golpee a Tony fracturándole dos costillas, lo que
lleva el caso a los tribunales y lo convierte en un asunto nacional a partir de
su televisación.
A partir de este momento, el
conflicto ya mediatizado, se polariza en torno al núcleo de la “causa
palestina”[5]
en el ámbito comunitario y desencadena protestas, conflictos, agresiones,
peleas y distintos tipos de confrontaciones entre grupos de personas de la
ciudad.
En resumen, la película muestra
cómo las identidades religiosas, políticas y étnicas influyen en las relaciones
personales. El conflicto entre los protagonistas refleja traumas colectivos no
resueltos y la dimensión temporal e histórica del mismo. A partir del juicio podemos
plantear la pregunta si es posible el acceso a justicia en una sociedad marcada
por el resentimiento, el prejuicio y el dolor no tramitado debido a la ausencia
de una política-discurso de estado integradora que posibilite la coexistencia y
la convivencia[6].
Primera parte:
Delimitación del concepto de
conflicto y sus problemas.
El concepto de conflicto.
Si bien hemos leído y encontrado una
gran cantidad de definiciones de la noción de conflicto, creemos que hay una
que logra captar su “esencia” y cierta universalidad del concepto, aspiraciones
a las que apunta cualquier concepto académico que intente ser construido en
torno a los estándares de la ciencia moderna:
“Una clase de relación social en
donde los distintos miembros de la relación tienen objetivos que son
incompatibles entre sí…. Serán relaciones de conflicto cuando sus objetivos
sean incompatibles, o como veremos después, todos o algunos de los miembros de
la relación los perciba como incompatibles” Entelman, R. F. (2009). Teoría
de conflictos: Hacia un nuevo paradigma. Barcelona: Gedisa
El autor construye esta
definición como conclusión a partir de la reflexión sobre el problema ontológico
del concepto de conflicto, al cual caracteriza como un “territorio inexplorado”
y que coincide con el planteo y los problemas disciplinarios que menciona
Alejandro Nató[7] al dar
cuenta de aquellos pendientes que aún hoy podemos situar en torno a la Teoría
de los Conflictos. Por vías distintas, pero con igual destino, he llegado a
este tipo de planteos.
MI primera hipótesis en torno a
este primer problema, es que esta deuda que aún no ha sido saldada dentro del
campo de la Teoría del Conflicto, es debido a dificultades epistemológicas de
las propias disciplinas desde las cuales se intenta partir para formular o
teorizar sobre el objeto de estudio, y que podríamos describir como
preponderantemente “cientificistas” o “positivistas”. Consideramos desde
nuestra perspectiva, que la noción de conflicto y el de relación social no
pueden ser abordadas de forma rigurosa desde un marco positivista porque ontológicamente
hablando, se sitúa en un espacio que podríamos llamar “entre” que no es
compatible con el marco ontológico hegemónico de la ciencia positiva. El
problema de delimitación de objetos de estudio que se presentan como conceptos
abstractos o relacionales tiene larga historia en el campo de la filosofía y
las ciencias sociales y sostenemos que pueden ser abordado desde ciertos
enfoques que iremos mencionando en el presente trabajo para en un futuro
desarrollarlo en un trabajo de argumentación teórica.
Si bien Entelman deja bien planteado
el debate entre las perspectivas racionalistas e idealistas[8]
en filosofía y sus consecuentes formas de concebir la realidad y por ende al concepto
de conflicto, no termina de lograr de delimitar y definir el concepto de “relación
social” como así tampoco el de cada una de sus partes: los individuos o
personas.
Si el conflicto es una cualidad
del subtipo de la clase “relación social” tal como plantea el autor, lo que un
conflicto es, dependerá de la forma en que concebimos las relaciones sociales y
sus determinantes, como así también de la forma en que concebimos a sus partes,
ya sea como individuos, como personas o como sujetos. Y es por eso, justamente,
que a la hora de realizar el “mapeo” o el “diagnostico” del conflicto, solemos
caer en posiciones reduccionistas en general, pero principalmente, cuando
abordamos los conflictos comunitarios en particular.
Situémonos como mediadores y tratemos
de responder a la pregunta sobre cuál es el conflicto en la película “El
Insulto”: ¿Dónde empieza?, ¿Dónde termina?, ¿Empieza con el 1er insulto o con
el 2do? ¿Empieza con la violencia física? ¿o con la guerra civil?
Si concebimos a las partes, es
decir a los actores del conflicto, como individuos y a la relación social como
el vínculo entre ellos, sin dudas que nuestra idea ontológica de conflicto
situará el comienzo del mismo en el primer intercambio que da cuenta de objetivos
incompatibles: la escena del desagüe en la que Yasser quiere arreglar el mismo,
pero Tony se opone y termina destruyendo la reparación de Yasser. El primer insulto
por sí mismo, como palabra aislada, no supone objetivos incompatibles y por
ende no puede ser concebido como el determinante esencial del conflicto, al
menos si nos atenemos a la definición que ya expusimos de Entelman. El problema
de esta perspectiva centrada en el concepto de individuo es que no explica por
si sola o no aborda la génesis por la cual la incompatibilidad de objetivos inicial
deviene en toda la trama conflictual que se desarrolla en la película: la
película no trata sobre desagües y la trama conflictual tampoco. Entonces, nos
preguntamos, si en ese momento podemos hablar de conflicto de todas maneras, y
nuestra respuesta, sin dudas, sería que sí porque hay incompatibilidad de
objetivos. No obstante, todo lo que se desencadena posterior al altercado
inicial parece versar sobre otro tipo de objetivos también incompatibles, que
ya no tienen que ver con el desagüe, sino con la solicitud de una disculpa por
parte de Tony y la consecuente negación de Yasser, como así también con una
dimensión histórica, política y traumática que abordaremos más adelante.
Desde un abordaje clásico,
posiblemente, este estado de cosas pueda ser entendida como un solo conflicto que
va escalando. Pero si nos situamos en un plano del sentido y la significación,
y por ende de la subjetividad, debemos concluir que al menos estamos en
presencia de dos conflictos distintos y no uno solo: el del desagüe, por un
lado, y el que se origina con la demanda de disculpas por parte de Tony, por el
otro. El segundo conflicto, no tiene que ver con el insulto en sí mismo, sino
con la demanda de Tony, ya que este último podría haber dejado pasar el insulto
y todo hubiera quedado ahí. La razón por la insistencia en la disculpa, abre e
inicia toda una trama nueva que se relaciona con una especie de enjambre de
sentidos en torno a la guerra civil libanesa y que podríamos situar, tal vez,
como un tercer conflicto.
Para dar cuenta de estos
problemas, Entelman diferencia “conciencia conflictual”[9]
de “percepción de incompatibilidad de objetivos”, considerando esencial el
abordaje de las diferencias entre conciencia y percepción, incluso llegando a
dedicarle todo un capítulo a cada una de ellas en su libro.
De esta forma se puede plantear
la situación de que una persona perciba la incompatibilidad de objetivos pero
que no tenga conciencia de que esa incompatibilidad sea un conflicto, es decir,
que no lo vivencie como tal. Por ejemplo, en la película, desde el punto de
vista de Tony aparece muy manifiesto el interés de que Yasser se disculpe, pero
para este último no es algo que revista de importancia por lo que se niega a
hacerlo, al menos hasta que su necesidad de trabajo se ve amenazada por su jefe
(en la película no se despliega las razones subjetivas por la que Yasser no se
disculpa, pero si las razones por la que Tony lo reclama). Quedan así,
entonces, en evidencia la percepción de objetivos incompatibles, pero no la conciencia
conflictual en ambas partes.
De esta forma llegamos a la
conclusión lógica de que es imposible plantear que el conflicto exista con
independencia de la percepción y de la conciencia de los actores involucrados
tal como sostengo desde mi perspectiva teórica desde hace tiempo. Y en el caso
en que afirmemos que el conflicto si existe como entidad autónoma y no como
construcción del orden del acontecimiento[10],
cuestión que escuchamos y vemos todo el tiempo en los discursos y prácticas de
los mediadores, considero que estaríamos abandonando el principio de
imparcialidad del mediador porque inevitablemente todas nuestras intervenciones
se apuntalaran en nuestra percepción y conciencia sobre lo que el conflicto es
entre las partes, inevitablemente, repercutiendo sobre el principio de
autocomposición de las mismas[11].
Si bien no podemos evitar mirar y construir la realidad a través del concepto,
la no conciencia de esta función semiótica y epistemológica, nos extravía en nuestra
praxis sin ser conscientes de los múltiples atravesamientos a partir de los
cuales nos posicionamos como mediadores.
Para intentar sortear este
problema Entelman se apoya en Kriesberg[12]
y diferencia “conciencia subjetiva de los actores” e “incompatibilidad de
metas”, situando a esta última como el carácter “objetivo” del conflicto y otorgándole
cierta independencia con respecto a la conciencia de los actores[13].
De esta forma un operador de conflictos podría intervenir tratando de que el
actor que aún no ha tomado conciencia del conflicto pueda hacerlo mediante
distintas técnicas de intervención. En la película, un mediador intentaría que
Yasser tome conciencia de su implicación en la demanda de disculpas de Tony, y
por ende, abriendo la posibilidad de que se desplieguen otros sentidos
asociados en torno a los meros objetivos incompatibles.
Entelman avanza y refiere que la
conciencia conflictual refiere no a la conciencia de una entidad llamada
conflicto entre los actores (ontológicamente hablando), sino que se refiere a
la conciencia del otro como un legítimo otro que merece ser reconocido en su
demanda. De esta forma Entelman “esquiva” el problema de la percepción y la
conciencia, pero su solución tiene notables y positivos efectos prácticos al
referirse a la construcción de la otredad desde una de las partes hacia la otra.
Lo decimos con otras palabras, para Entelman, tener conciencia del conflicto,
es tener conciencia de que el otro, es un otro legítimo y digno de ser
escuchado y tenido en cuenta en sus intereses y necesidades[14],
y por ende, como actor legitimo en la participación de los acuerdos que
posibiliten la resolución del conflicto[15].
Este rodeo teórico tiene sentido, justamente, para conservar una dimensión
objetiva (la incompatibilidad de objetivos) y una dimensión subjetiva del
conflicto (la conciencia del carácter relacional del conflicto).
Por otro lado, Francisco Diez y
Gachi Tapia destacan el carácter constructivista de las percepciones[16],
ya que estas serían el resultado de tres áreas en permanente interacción:
1. el
área interna: comprende los intereses, las necesidades y las convicciones. Esta
área de la realidad explica cómo organiza cada sujeto lo que sucede; sus ideas,
sus creencias, sus valores.
2. El
área externa: los símbolos, los objetos y las personas. Incluye todo el mundo
material que rodea al sujeto y su propia red de relaciones con otras
personas.
3. El
aparato cognoscitivo: tres tipos de procesos que están presentes al momento de
conocer: la razón, la emoción y la imaginación[17].
Dejamos una pregunta, frente a la
cual ya venimos trabajando en sus respuestas ¿entonces, lo esencial y más
importante del conflicto se refiere a los objetivos incompatibles o al encuentro
entre el sentido y la significación que cada actor construye de forma
inconsciente y consciente a partir de esa incompatibilidad?
En este punto mi perspectiva toma
una distancia radical debido a que considero como imposible la existencia de un
factor objetivo en cualquier interacción humana, ya que no parto del concepto
de individuo o persona, sino de los conceptos de sujeto y subjetividad, a
partir de los cuales justamente, sostengo que se resuelven casi todos los
problemas teóricos-metodológicos que se desprenden de la relación entre
percepción y conciencia tal como intenta abordar Entelman, como así también, intentan
la mayoría de los teóricos del conflicto que se refieren a estos conceptos
desde un aproximación positivista.
Siguiendo a Entelman y su
vertiente objetiva e independiente de la conciencia, plantea 3 tipos de
objetivos de las partes:
1. Objetivos
concretos: de su obtención importa la automática satisfacción de las
pretensiones de la parte. Un ejemplo de objetivo concreto es el que se plantea
Yasser con la intención de reparar el desagüe y que colisiona con la negativa
de Tony.
2. Objetivos
simbólicos: el objetivo exhibido como tal no es la última meta deseada, sino más
bien otra, es decir, un objetivo simbólico escondido detrás del concreto.
Podemos pensar como objetivo simbólico la demanda de Tony con respecto al
pedido de disculpas (aparente objetivo concreto) pero que en el fondo conflictual
podemos encontrar como objetivo oculto, una demanda de justicia hacia el pueblo
palestino que tiene que ver con su propia historia personal, principalmente la
escena traumática de la infancia, en donde su familia es víctima de la milicia
libanes-palestina.
3. Objetivos
trascendentes: cuando el valor mismo está puesto como objetivo porque no se
divisa que esté anexo a un objetivo concreto. Como ejemplo podemos situar al
conflicto entre el abogado de Tony y su hija, la abogada de Yasser, cuando
discuten sobre la ética en torno a su profesión.
Consideramos que la distinción de
los objetivos resulta central para poder establecer con claridad la posición de
cada actor y así realizar un diagnóstico de la “naturaleza” de la
incompatibilidad que forma parte del conflicto, o justamente, pensar
intervenciones que apunten a “construir conciencia” de que esa incompatibilidad
no es tal, como muchas veces sucede. El establecimiento preciso de las
posiciones de los actores, también va a posibilitar el camino psicogenético
inverso, a partir del cual podemos poner en palabra los intereses y descubrir las
necesidades[18] de cada
actor.
Por ejemplo, en la película
podemos delimitar tres conflictos principales:
·
El conflicto inicial: que se encuentra centrado
en las posiciones desagüe si o desagüe no.
·
El de transición: la solicitud de Tony y la
negación de Yasser a disculparse.
·
El principal: que alterna entre las posiciones
propalestina y anti-palestina que aparece como un conflicto latente desde el
comienzo pero que ocupa el lugar central a partir de las discusiones en el
marco del segundo juicio en donde se enuncia de forma publica el comentario
racista de Tony, que, hasta ese entonces, solo conocían las partes involucradas.
A mencionado “conflicto latente” lo podemos ver muy bien en las opiniones que
los protagonistas y sus familiares ponen en palabras, hacia un lado o hacia el
otro de la “causa palestina”, como así también en las imágenes y discursos
trasmitidos por el televisor que Tony tiene en su taller. A nuestro criterio,
si bien en el marco del segundo juicio lo manifiesto parece girar en torno a la
demanda de reparación de Tony, creemos que, a esta altura de la escalada
conflictual, lo esencial y más determinante en cuanto a objetivos gira en torno
a las distintas posturas adoptadas en libia desde la guerra civil y la
integración del pueblo palestino en el país. Conflictos de carácter histórico
que se nos hacen más evidentes si conocemos la historia de la guerra civil
libanesa y como se construyó la opinión pública en torno a la participación de
un sector del pueblo palestino en la misma.
Ahora bien, lo objetivos que se
presentan como incompatibles son encarnados o materializados en personas
concretas y desde la teoría del conflicto reciben el nombre de actores. Según
Marines Suarez[19] los
actores del conflicto son todos aquellos que tienen uno o varios intereses en
el resultado del conflicto y cuyos actos o acciones pueden condicionar el
resultado del mismo.
Los actores, según Entelman[20],
pueden ser clasificados de la siguiente manera:
·
Actores individuales: son identificables como
personas físicas con roles específicos (por ejemplo, un líder comunitario, un
funcionario, un mediador). En la película podemos pensar en Yasser y en Tony
como los principales actores de la trama conflictual.
·
Actores plurales o colectivos: los actores
colectivos pueden a su vez organizados y no organizados, y reconocer instancias
de liderazgo formal, no formal, e incluso no reconocer liderazgos. Posterior a televisación
del conflicto entre Tony y Yasser surgen grupos y colectivos que participan de
uno y otro polo del tercer conflicto: postura anti-palestina y postura
pro-palestina.
Además de los actores de la trama
conflictual[21], Entelman
define a los terceros como aquellos actores que no forman parte directa del
conflicto, pero que pueden influir en su desarrollo o resolución. Según el
autor, estos pueden mantenerse al margen, ser absorbidos por el conflicto o intervenir
activamente. También desarrolla el concepto de “magnetismo conflictual”
retomando el concepto de “implosión” de Freund, que describe cómo un tercero
puede acercarse tanto a uno de los polos del conflicto siendo “absorbido” por
él, perdiendo su neutralidad. En la película podemos ver cómo opera el
magnetismo conflictual en la esposa de Tony y en sus amigos, en donde se ve muy
claramente como quedan posicionados en torno a la cuestión palestina.
El autor propone la siguiente
clasificación de los terceros:
1. Terceros que participan en el
conflicto:
·
Alianzas: el tercero se incorpora a uno de los
polos del conflicto. En la película, el abogado de Tony que en el segundo
juicio instiga a este último a que continue el litigio a pesar de sus dudas. En
este sentido hay una alianza implícita entre el abogado, Tony y todos aquellos
que ven a los palestinos desde una concepción negativa a partir de un solo polo
conflictual. A partir de la televisación del juicio también se traduce en la
polarización de la opinión pública libanesa: anti palestinos-pro palestinos.
·
Protector: emite señales de apoyo o protección
hacia uno de los lados. En este rol podemos mencionar a la abogada de Yasser
que se sitúa como defensora de la “causa palestina”, siendo esta la razón
manifiesta por la que decide representar al protagonista.
·
Ventajista: no se involucra directamente, pero
obtiene beneficios del conflicto.
2. Terceros que participan en la
resolución:
·
Adjudicados: se les asigna el conflicto por
decisión de las partes o por un sistema superior (por ejemplo, jueces o
árbitros). Los jueces que intervienen en los dos procesos que tienen lugar en
la película.
·
No adjudicados: intervienen sin tener autoridad
formal sobre el conflicto (por ejemplo, mediadores, moderadores, disuasores,
persuadores). En este rol podemos pensar a Talal, el jefe de Yasser, quien desde
el inicio intenta oficiar como una suerte de mediador entre ambos actores.
Teniendo en cuenta los conceptos
que venimos desarrollando, Entelman propone dos tipos de análisis del conflicto:
- Estática del conflicto: análisis de los elementos
estructurales del conflicto (los actores, los objetivos, la conciencia, el
poder, los terceros).
- Dinámica del conflicto: evolución del conflicto en
el tiempo, incluyendo escaladas.
Otra forma posible de clasificar
los conflictos versa sobre las fuentes que le dan origen. Christopher Moore[22]
distingue 5 de ellas:
1. Conflictos
de datos o información: Surgen por falta de información, información
incorrecta, o interpretaciones diferentes de los mismos datos. Ejemplo: dos áreas
de una organización discuten sobre el presupuesto porque tienen cifras
distintas.
2. Conflictos
de relaciones: Tienen que ver con problemas interpersonales, como falta de
confianza, comunicación deficiente, percepciones negativas, o emociones
intensas. Ejemplo: un conflicto entre colegas por malentendidos acumulados o
estilos de comunicación incompatibles.
3. Conflictos
de valores: Se originan cuando las partes tienen creencias, ideologías o
principios éticos diferentes. Ejemplo: desacuerdos sobre políticas ambientales
entre una empresa y una comunidad local.
4. Conflictos
de intereses: Surgen cuando las partes tienen necesidades, deseos o metas
incompatibles. Ejemplo: dos empleados quieren el mismo puesto de promoción.
5. Conflictos
estructurales: Están relacionados con desigualdades de poder, recursos
limitados, roles mal definidos, o normas organizacionales injustas. Ejemplo:
tensiones entre empleados y gerencia por políticas laborales percibidas como
injustas.
Mencionada clasificación también
trae una serie de problemas centrados, por un lado, como ya dijimos, en una
concepción estática e indivisa de los actores (en contraposición a nuestro
concepto de sujeto), y por el otro lado, en una concepción ontológica
positivista del conflicto ya que lo postula como una suerte de entidad concreta[23],
con cierto dinamismo, pero concreta en su esencia. Nos parece muy claro y
evidente, que en una misma situación[24]
conflictiva podrían convivir distintos sentidos y significaciones en torno a
los objetivos que se manifiestan como incompatibles, y que cada uno en sí mismo,
guardaría estrecha relación con una “fuente” distinta: una misma situación puede
implicar al mismo tiempo, conflictos de valores, de relaciones, implicar desigualdades
estructurales, etc. Además, para que el concepto de fuente tenga algún tipo de
valor practico, inevitablemente debemos pensar al conflicto como una entidad concreta
de génesis mono causal. Por el contrario, si pensamos al conflicto como un
concepto dinámico y múltiple determinado, con variables intra, inter y
transubjetivas, significaciones y condicionamientos consientes e inconscientes,
en donde las dinámicas de poder y sus dispositivos, sumadas a las
representaciones sociales y al rol de la ideología que también juegan su papel
en la causación y determinación de los conflictos, ya no podemos sostener la
clasificación de Moore sin caer en reduccionismos teóricos, y en consecuencia,
también prácticos.
Para resolver esta serie de
problemas, en nuestra propuesta retomaremos el concepto de matriz de datos y los
conceptos de categorías dominantes y categorías subordinadas, para poder discriminar
aquellas variables que son más determinantes en una totalidad conflictual de
aquellas otras variables que también están presentes pero que se presentan como
subordinadas a las primeras. Esta concepción de pensar la cuestión ontológica
permite delimitar un concepto abstracto y relacional como es el concepto de conflicto,
sin recaer en la inmediatez de la entidad-objeto.
Dejando de lado esta serie de
problemas y si intentamos aplicar al film la clasificación de Moore, podemos
clasificar los tres conflictos que mencionamos anteriormente de la siguiente
forma:
·
El conflicto inicial del desagüe como un
conflicto de datos o información, ya que Tony parece desconocer la ilegalidad del
tipo de desagüe, como así también el objetivo que le fuera asignado a Yasser
desde el gobierno libanes para realizar mejoras en la comunidad donde vive Tony
(que también incluye una cuestión estructural de desigualdad principalmente en
torno a las condiciones de trabajo de Yasser y las significaciones relacionadas
a la misma).
·
Al conflicto que llamamos de transición o
centrado en la disculpa, lo podemos clasificar como un conflicto de intereses
entre Tony y Yasser.
·
Al conflicto principal y que llamamos con el
nombre de “cuestión palestina” lo podemos clasificar como resultado de fuentes
estructurales desde un análisis geopolítico, pero también como un conflicto de
valores si nos centramos en la diferencia de religiones entre Tony y Yasser.
Conflicto y poder.
Entelman comienza el Capitulo 7 “El
poder de los actores”[25]
agregando como subtitulo una frase que ya de por si sola nos pone en situación
de la difícil y compleja tarea de pensar las dinámicas de poder en nuestro
objeto de estudio: “un concepto esencialmente controvertido”.
El autor comienza el capítulo
intentando delimitar el concepto de poder desde su estructura conceptual
positivista de clasificación en clases, géneros y especies lo que ya de por sí,
supone pensar al concepto en clave ontológica “naturalista” y no como una
fuerza, un vector, como un ejercicio, tal como lo plantea y desarrolla
extensamente Foucault. Como ya hemos mencionado en la introducción, no es el
objetivo del presente trabajo el desarrollar nuestra propuesta teórico-metodológica
en mediación comunitaria, ya que nos parece necesario en primer lugar, plantear
una serie de problemas que solo son visibles desde otros puntos de vista[26].
Intentaremos saldar estos problemas planteados, en una obra sistemática y
correctamente argumentada que haremos publica el próximo año.
Retomando a Entelman, el autor
define al poder como “al conjunto de recursos de cualquier índole de que
dispone cada actor, o cree disponer, para procurar su objetivo. Es claro, que,
al hacer referencia a recursos disponibles, me encuentro más cerca de la
concepción del poder como una capacidad y no como la ejecución de esa
capacidad, a que ya he aludido”.
Dicha definición de poder tiene
amplia utilidad práctica en una mesa de mediación o de negociación, pero
claramente se nos presenta como insuficiente para pensar la complejidad de la
situación comunitaria. En este último campo, el poder interviene y genera
efectos tanto en las subjetividades como en la relación conflictual desde
diferentes instituciones, dispositivos, terceros, actores, en donde solo puede
ser “captada” por el operador del conflicto si posee un recurso metodológico
acorde a tal complejidad psicosocial, tal como es el concepto de
“cartografiado” que propone Deleuze y que podemos relacionar sin conflictuarnos
demasiado, con la noción de “mapeo” del conflicto, que usualmente se utiliza en
el campo de la teoría de conflictos. No obstante, desde nuestra perspectiva,
debemos integrar aquellos vectores de poder que construyen subjetividad y por
ende sentidos en torno a los objetivos incompatibles, ya sea de forma consciente
o no.
Desde mi trabajo en la Dir. de Gestión
y prevención de conflictos de la Municipalidad de La Plata[27],
realizamos una intervención en un conflicto comunitario con familias de origen
boliviano e instaladas en el cordón frutihortícola de la ciudad de La Plata, donde
he pesquisado como las relaciones de poder implícitas y heredadas a partir de
la pertenencia geográfica y referidas a diferentes modos de producción en
Bolivia, se plantean como asimétricas jerarquizando diferentes representaciones
sociales referidas al estatus social. Estas condiciones de desigualdad en el ejercicio
de poder no refieren a recursos en el sentido de Entelman, sino que son parte
de la constitución de la subjetividad propia de los actores y que igualmente tienen
un carácter determinante en las posiciones, intereses y necesidades de los
actores que participan en el conflicto que tuvo lugar en territorio platense.
Esta serie de determinantes que si bien eran solo una hipótesis de quien
escribe en base a la lectura a partir de mi propio marco teórico, es a partir
del discurso en una audiencia, que se hace manifiesta de forma espontánea y
permite a partir de nuestras intervenciones, revelar su lugar dentro de la
trama conflictual.
En este sentido resaltamos la
importancia de la teoría y su valor epistémico, ya que nadie puede “ver” lo que
no se puede formalizar desde un esquema conceptual, tal como el epistemólogo Thomas
Kuhn desarrolla con su concepto de paradigma.
Justamente a partir del conflicto
constante de miradas que tengo con el resto del equipo constituido
principalmente con abogados formados dentro de una concepción “prejudicial” del
conflicto, es que puedo diagnosticar la inconmensurabilidad de paradigmas tal
como plantea Kuhn otorgándole el lugar de principal motor de cambio cientifico.
No obstante, destaco la dimensión constructiva y positivista de mencionado
conflicto, porque es el que permite que hoy pueda estar planteando esta serie
de problemas como así también, en el ejercicio laboral cotidiano, donde cada
parte puede poner en agenda de aprendizaje cuestiones que vienen desde el otro
(si es que es entendido como otro legítimo, y que no siempre ocurre).
Mencionada disputa entre una concepción múltiple determinada y situada en el
territorio y la comunidad, con una visión centrada en la “forma” e instrumentos
jurídicos clásicos centrados en la audiencia clásica, constituye un terreno topológico
a partir del cual, desde la psicología, el psicoanálisis y la psicología social
podemos construir una propuesta superadora a partir de nuestra especificidad teórica
y ética profesional, coincidiendo con grande parte de la perspectiva de la
catedra de Psicología Forense de la Facultad de Psicología de la UNLP.
De todas formas, intentemos
utilizar la definición de poder de Entelman para captar desde su punto vista,
algunas situaciones en la película que estamos utilizando como caso testigo.
Si pensamos el poder como un
recurso de cualquier tipo y que está a disposición de los actores para lograr
sus objetivos, podemos nombrar numerosas situaciones tanto en Tony como en
Yasser, que van desde los recursos institucionales a los que puede acceder
Tony, como así también el recurso histórico-identitario que logra utilizar la
abogada de Yasser en su defensa. La definición es suficientemente amplia para
incluir cualquier recurso que pudiera utilizar cualquiera de las partes en post
de cumplir su objetivo.
Entelman no habla de asimetría o
simetría estructurales de poder que sí podría echar luz sobre situaciones de desigualdad
como en las que se encuentra Yasser con respecto a Tony, ya sea en cuanto a su
carácter de ciudadano, en los recursos económicos o en su identidad étnica y su
carácter de refugiado. Si no hablamos de simetría o asimetría, de hegemónico o
contra hegemónico en el sentido de Gramsci, tampoco podemos entender las
barreras que muchos actores pueden tener en el acceso a justicia y a sus
derechos en general, y que, por ende, afecta la paridad y simetría o igualdad
de oportunidades en una instancia de dialogo. Justamente por ello, proponemos
remplazar el concepto de poder de Entelman por el de Foucault, ya que consideramos
que se adecua mucho mejor al tratamiento y gestión de conflictos comunitarios.
Análisis dinámico del conflicto.
Entelman describe al análisis dinámico[28]
principalmente en torno a las dinámicas de escalada y desescalada del conflicto,
pensando dicho proceso en niveles o intensidades. En este sentido podemos
pensar que el autor establece una forma de “medir” la intensidad conflictual y
a partir de esa medida concluir sobre diferentes grados o niveles de escalada.
En el primer párrafo del capítulo
sobre la intensidad de conflicto, el autor muy bien nos advierte que no hay que
confundir la intensidad del conflicto con la intensidad de las emociones o del
sentimiento conflictual. Desde nuestra óptica, el análisis dinámico del
conflicto reviste el aporte más importante y de mayor utilidad del autor, y que
podemos situar como transversal a cualquier paradigma desde donde abordemos el
concepto de conflicto. En sus palabras:
“la intensidad a que nos
referimos aquí no es la intensidad del sentimiento conflictual sino la de la
conducta conflictiva. Este concepto está vinculado con la intensidad de los
medios o recursos de poder que utilizan las partes en busca de sus objetivos” (página
165)
“El conflicto está sujeto a
constantes cambios en sus elementos. Estos cambios se producen por las
percepciones y actitudes de los actores involucrados, así como por las
decisiones estratégicas que toman y el uso que hacen de los recursos
disponibles. Esto puede llevar a la expansión, reducción, separación o fusión
de los objetivos en juego. Las dinámicas de interacción entre las partes en
conflicto también evolucionan, influenciadas por los métodos administrativos y
las formas de resolución que se emplean. El conflicto, por su propia
naturaleza, implica cambio. Incluso en períodos de aparente estancamiento,
pueden surgir transformaciones en las percepciones, en los objetivos o en la
manera en que se enfrentan las diferencias” (Pagina 173)
“La escalada y la desescalada se
dan como modificaciones de la intensidad de la conducta conflictiva dentro de
una relación social que, por ser tal, es recíproca. En este sentido, el
análisis de la escalada y de la desescalada está conceptualmente vinculado con
las nociones de «interacción» e «intensidad»” (página 174).
En síntesis, el concepto de
escalada para el autor gira en torno a las conductas y a los recursos de poder,
es decir, a lo que los actores hacen y dicen concretamente y no en cuanto a su
resonancia afectiva individual, pudiendo esta última, contribuir o no en la
dinámica del conflicto tal como lo entiende Entelman como relaciones sociales
objetivas.
Un ejemplo de escalada en la
película puede situarse en el momento en que Tony decide judicializar la
disputa y por ende hacer uso de un “recurso de poder” traducido en el acceso al
organismo de administración de justicia. Situación a partir de la cual
intervienen nuevos terceros que contribuyen a la escalada de lo que era una
disputa entre dos a una disputa entre facciones o grupos de la comunidad. También
debemos decir que no necesariamente la escalada conflictual debe ser entendida
o connotada como una situación negativa, sino que en la película misma podemos
ver cómo, gracias a la escalada, aparece el tratamiento de la frase xenófoba de
Tony, posibilitando todo un campo posible para la gestión del conflicto en su
dimensión política, religiosa y cultural que de otra forma no hubiera sido
posible, y por ende, tampoco hubiera tenido lugar la posterior desescalada a
partir de su tratamiento en los momentos finales del juicio.
Es interesante el planteo de
Entelman de que la desescalada está sujeta y relacionada al grado de
cooperación entre las partes. Proceso que suele darse de forma gradual, tal
como se va observando en la relación de Tony y Yasser y que se ve reflejada en como
Tony ayuda a arreglar el auto de su rival a la salida de una de las audiencias
en el segundo juicio, lo que claramente, indica un cambio de posición en ambos
con respecto a las asumidas al inicio: Tony decide ayudar, Yasser decide
aceptar la ayuda.
Si sostenemos mi idea de
construir una nueva ontología del conflicto, podríamos pensar en que los
procesos de escalada pueden aplicarse a las partes con independencia del
conflicto. Es decir, si sostenemos que en la película hay tres conflictos
centrales (que llamamos inicial, de transición y principal), en los cuales
intervienen los mismos dos actores principales, podríamos hablar de una sola
escalada y de tres conflictos. Esto sería posible por la definición misma de
Entelman sobre la dinámica de escalada ya que se encuentra situada en la
relación entre las partes y no sobre el contenido de los objetivos de cada una
de ellas. No obstante, esta idea entra en conflicto con lo postulado por
Entelman en tanto el autor sostiene que la escalada o desescalada es inherente
al conflicto, y por ende, si planteamos 3 conflictos, deberíamos pensar en tres
escaladas. Creemos haber dejado planteado, con suficiente evidencia, un nuevo
problema teórico.
Este planteo nos parece muy
interesante y acertado con la idea de que el contenido y las fuentes del
conflicto son características subordinadas a las necesidades y sentidos o
significaciones de cada una de las partes.
Yasser tiene las necesidades de
trabajar para obtener un salario y ser reconocido como un otro legitimo debido
a su condición de refugiado.
Tony tiene la necesidad de
tramitar su propia historia traumática a partir de la metáfora de reparación y
justicia que reclama en torno a las acciones de Yasser, pero que en el “fondo”
de la cuestión, se refieren a un pasado que todavía duele y que por supuesto
genera efectos en la forma en que se vincula con los palestinos. Herida que no
solo hace cuerpo en Tony, sino también en una buena porción de la comunidad
libanesa tal como mencionamos anteriormente.
En esta misma línea de análisis
dinámico del conflicto, nos parece necesario plantear la relación entre
intereses u objetivos, posiciones y necesidades con los de cooperación y
hostilidad.
Si bien es parte del ABC de todo
proceso de mediación el intentar que las partes trasciendan su carácter
posicional en camino a establecer y hacer conscientes las necesidades, esto
solo es posible en un marco de mutua cooperación y de conciencia del otro como un
otro legitimo.
La construcción de la otredad en
la concepción clásica de la teoría de conflicto, deja por fuera la complejidad multicausal
a partir de la cual la antropología social viene desarrollando desde hace ya
unos cuantos años: la construcción de la otredad en el campo de la cultura. Consideramos pertinente y central estas
concepciones también en el marco de los conflictos interpersonales o
comunitarios. Así mismo, también el psicoanálisis, principalmente el de
orientación lacaniana, tiene mucho para decir en torno a la forma en que se
construye la noción de “otro” y a las dinámicas complejas a partir de las
cuales se da esa relación intersubjetiva.
Quedará pendiente para la segunda
parte de este trabajo la problematización del concepto de necesidad utilizado
comúnmente en gestión de conflicto, en donde abordaremos los métodos de gestión
o intervención sobre la relación conflictual[29].
Proceso de comunicación:
En el campo general de la
mediación el análisis de la comunicación es un aspecto central y posiblemente,
el más importante. Esto implica asumir una posición teórica y metodología determinada
que nos permita relacionar la producción lingüística con las posiciones,
necesidades y determinaciones subjetivas del conflicto.
Como menciona Ana María Fernández,
el texto grupal, es al mismo tiempo, contexto social. Esta forma de entender el
texto como algo no distinto ni separado a lo que clásicamente se entiende como
contexto desde un enfoque positivista o cognitivo-conductual, se relaciona con
nuestra concepción subjetiva de la situación conflictiva y con los problemas
ontológicos que venimos planteando sobre el concepto de conflicto y con la
concepción de actor, ya sea entendido como individuo, como persona o como
sujeto.
Venimos viendo que en general, en
el campo de la gestión de conflictos, las teorías lingüísticas más difundidas y
más utilizadas son las que se constituyen como hegemónicas y que en general son
de fundamento positivistas, ya que no plantean grandes problemas en su
delimitación y entendimiento desde el sentido común occidental, y que por ende implica
que sean mas elegidas por las disciplinas que no cuentan con formación epistemológica
como un aspecto central en su programa de estudios.
Los principales paradigmas
comunicacionales utilizados en mediación son los siguientes:
1. Paradigma de la Comunicación
Lineal (o Tradicional):
- Modelo: Emisor → Mensaje → Receptor
- Autores clave: Shannon y Weaver
- Características:
- Comunicación como transmisión de información.
- Enfoque en la eficiencia del canal y la
codificación/decodificación.
- No considera el contexto ni la retroalimentación.
2. Paradigma Interaccional
- Modelo: Emisor ↔ Receptor
- Autores clave: Paul Watzlawick (Escuela de Palo
Alto)
- Características:
- Comunicación como proceso de interacción.
- Incluye retroalimentación.
- Considera el contexto relacional y emocional.
3. Paradigma Constructivista
- Modelo: Comunicación como construcción de
significados.
- Autores clave: Humberto Maturana, Niklas Luhmann
- Características:
- Los individuos construyen la realidad a través del
lenguaje.
- Enfatiza la interpretación subjetiva.
- Comunicación como fenómeno social y cultural.
4. Paradigma Crítico
- Modelo: Comunicación como herramienta de poder y
transformación social.
- Autores clave: Jürgen Habermas, Escuela de
Frankfurt
- Características:
- Analiza las estructuras de poder en la
comunicación.
- Busca la emancipación y el cambio social.
- Comunicación como práctica ética y política.
5. Paradigma Sistémico
- Modelo: Comunicación como parte de sistemas
complejos.
- Autores clave: Niklas Luhmann
- Características:
- La comunicación mantiene y transforma sistemas
sociales.
- Enfoque en la autorreferencia y la autopoiesis.
- No hay sujetos individuales, sino sistemas
comunicativos.
Por otro lado, desde la lingüística
como disciplina, los principales paradigmas para entender las relaciones entre los
conceptos de lenguaje, lengua y emisor, son los siguientes:
1. Paradigma Tradicional
(Gramática Prescriptiva)
·
Enfoque: Normas gramaticales y corrección
lingüística.
·
Objetivo: Establecer reglas del “buen hablar” y
escribir correctamente.
·
Ejemplo: Gramáticas clásicas del latín y del
español.
2. Paradigma Estructuralista
·
Autores clave: Ferdinand de Saussure, Leonard
Bloomfield
·
Enfoque: El lenguaje como sistema de signos.
·
Características:
o
Estudia la lengua como estructura autónoma.
o
Distingue entre lengua (sistema) y habla (uso
individual).
o
Análisis sincrónico (en un momento dado).
3. Paradigma Generativista
·
Autor clave: Noam Chomsky
·
Enfoque: Competencia lingüística innata.
·
Características:
o
El lenguaje como capacidad mental.
o
Gramática universal.
o
Análisis sintáctico profundo.
4. Paradigma Funcionalista
·
Autores clave: Michael Halliday, Simon Dik
·
Enfoque: El lenguaje como herramienta de
comunicación.
·
Características:
o
Importancia del contexto y la función del
lenguaje.
o
Análisis del discurso.
o
Relación entre forma y función.
5. Paradigma Cognitivista
·
Autores clave: George Lakoff, Ronald Langacker
·
Enfoque: El lenguaje como reflejo del
pensamiento humano.
·
Características:
o
Lenguaje ligado a procesos mentales.
o
Uso de metáforas conceptuales.
o
Gramática basada en la experiencia.
6. Paradigma Sociolingüístico
·
Autores clave: William Labov, Basil Bernstein
·
Enfoque: Lenguaje y sociedad.
·
Características:
o
Variación lingüística según factores sociales.
o
Dialectos, registros, estilos.
o
Estudio del cambio lingüístico.
7. Paradigma Pragmático
·
Autores clave: John Austin, John Searle, Paul
Grice
·
Enfoque: Uso del lenguaje en contextos
comunicativos.
·
Características:
o
Actos de habla.
o
Implicaturas conversacionales.
o
Intención comunicativa.
Por otro lado, se encuentran los
desarrollos de la llamada Teoría de la Enunciación:
La teoría de la enunciación se
centra en cómo el lenguaje se actualiza en el acto comunicativo, es decir, cómo
se produce el sentido en el momento en que alguien habla o escribe. Esta teoría
fue desarrollada principalmente por Émile Benveniste, y luego ampliada por
otros lingüistas como Catherine Kerbrat-Orecchioni y Oswald Ducrot. Junto con
la lingüística de Saussure, son las concepciones a partir de la cual Lacan se
apoya para su particular concepción del lenguaje y del acto comunicativo. Esta
teoría incluye los siguientes ejes conceptuales:
1. Presencia del sujeto hablante,
ya no un individuo o un mero emisor.
·
El lenguaje no es neutro: siempre hay un sujeto
que enuncia.
·
El enunciador deja huellas en el discurso
(pronombres, marcas de modalidad, etc.).
2. Situación de enunciación
·
Incluye el contexto en el que se produce el
discurso: tiempo, lugar, interlocutores.
·
El sentido depende de las condiciones
específicas del acto comunicativo.
3. Deixis
·
Uso de elementos que remiten al contexto: yo,
tú, aquí, ahora.
·
Son fundamentales para anclar el discurso en la
situación de enunciación.
4. Modalización
·
El hablante expresa su actitud, juicio o grado
de certeza.
·
Ejemplos: quizás, seguramente, creo que.
5. Polifonía
·
Un enunciado puede contener múltiples voces o
puntos de vista.
·
El hablante puede citar, reformular o anticipar
otras voces (propias o ajenas).
6. Responsabilidad enunciativa
·
El sujeto se hace responsable de lo que dice.
·
Puede asumir, negar o atribuir enunciados a
otros.
7. Temporalidad
·
El tiempo verbal sitúa el discurso en una
cronología.
·
El uso de tiempos verbales refleja la
perspectiva del hablante.
Volviendo al ámbito de los
paradigmas en mediación, el que mejor integra los aportes tanto de los análisis
de la comunicación como así del lenguaje y el habla, es el modelo narrativo
circular de Sara Cobb, ya que nos permite comprender cómo los conflictos se
construyen, se sostienen y pueden transformarse a través de las historias que
las partes cuentan sobre sí mismas.
El modelo circular-narrativo de
Sara Cobb se apoya en varios modelos de comunicación que permiten comprender el
conflicto como una construcción relacional y discursiva. A continuación, explicamos
los principales modelos que sustentan su enfoque y como se relacionan con su
concepción de mediación:
La autora se apuntala en los
siguientes paradigmas o modelos comunicacionales para dar fundamento a su
teoría narrativa:
1. Modelo Sistémico: El conflicto
se entiende como resultado de patrones de interacción repetitivos entre las
partes. No hay culpables únicos, sino dinámicas circulares que deben ser
transformadas.
2. Modelo Dialógico: Se promueve
un diálogo genuino entre las partes, donde cada voz es escuchada y respetada.
El mediador facilita la apertura al otro y la co-construcción de significados.
3. Modelo Narrativo: Las personas
construyen historias sobre el conflicto. El mediador ayuda a reconfigurar esas
narrativas para abrir nuevas posibilidades de resolución.
4. Modelo Constructivista: El
conflicto no es una “realidad objetiva”, sino una construcción discursiva.
Cambiar el lenguaje cambia la forma de vivir el conflicto.
5. Modelo Interaccional: El
conflicto se mantiene por la forma en que las partes se comunican. El mediador
observa los patrones de interacción y facilita cambios en la dinámica.
6. Modelo Pragmático: Se analiza
cómo los enunciados afectan las relaciones. El mediador ayuda a que las partes
usen el lenguaje de forma más efectiva y responsable.
Este enfoque nos parece sumamente
interesante ya que, si bien no incluye, pero tampoco excluye epistémicamente
hablando, el plano de la significación subjetiva desde una perspectiva
psicoanalítica, nos permite complejizar el análisis del discurso en los
conflictos en coherencia absoluta con los fundamentos epistémicos y ontológicos
de mi perspectiva. La mencionada relación entre modelos y teorías que estamos planteando
como posible, sin dudas, formaran parte de nuestra propuesta para entender el
fenómeno de la comunicación en la gestión de los conflictos comunitarios.
A continuación, listamos las
distintas fases del modelo circular narrativo de Sara Cobs en la gestión de
conflictos:
1. Creación de un espacio seguro:
ambiente de confianza para que todos puedan expresarse.
2. Narración de las historias:
cada parte cuenta su versión sin interrupciones ni juicios.
3. Identificación de patrones: el
mediador ayuda a detectar elementos comunes o recurrentes.
4. Reconfiguración de las
narrativas: se reformulan las historias para abrir nuevas posibilidades.
5. Construcción de acuerdos: se
generan soluciones basadas en la comprensión mutua.
Por último, veamos como la teoría
de la autora puede aplicarse en el análisis de los conflictos narrados en la
película El Insulto.
1. Narrativas:
·
Tony representa una narrativa marcada por el
orgullo, el resentimiento histórico y el miedo a perder identidad. Su relato
inicial reduce a Yasser a una amenaza, sin matices ni otros sentidos o
significaciones posibles.
·
Yasser, por su parte, carga con una narrativa de
invisibilidad y desplazamiento. Su reacción al insulto revela una historia no
contada de humillación y exclusión.
·
Ambas narrativas están empobrecidas porque
excluyen la complejidad del otro y se centran en el agravio o la hostilidad, no
en la relación o interacción tal como vimos en el análisis dinámico del
conflicto.
2. Escalada narrativa
·
El conflicto escala porque las narrativas se
refuerzan mutuamente: cada parte se atrinchera en su versión, y los medios de
comunicación, abogados y el sistema judicial amplifican esa polarización.
·
La historia deja de ser interpersonal y se
convierte en una consigna que vuelve a poner en escena un conflicto no saldado
a nivel nacional, lo que intensifica la rigidez de los relatos en términos de
una polarización como ya hemos descripto.
3. Desestabilización y reencuadre
·
A lo largo del juicio, se revelan elementos que
desestabilizan las narrativas iniciales: el pasado de cada personaje, sus
vulnerabilidades, sus intenciones no dichas.
·
El espectador (y eventualmente los personajes)
empieza a ver al “otro” como alguien más complejo, más humano. Un otro
legitimo.
·
Este proceso permite un reencuadre: el insulto
ya no es solo una ofensa, sino una expresión de dolor no gestionado.
4. Externalización del problema
·
El conflicto no reside únicamente en Toni o
Yasser, sino en las estructuras sociales, históricas y políticas que los encuadran
y que comienzan a desplegarse a partir de la enunciación publica de la frase
xenófoba de Tony.
·
El modelo de Cobb invita a externalizar el
problema para que las partes puedan verse como coautores de una nueva
narrativa, no como enemigos.
5. Construcción de una nueva narrativa
·
Al final, aunque no hay una reconciliación
explícita, hay un gesto de reconocimiento mutuo, una desescalada del conflicto
y cierta relación de cooperación.
·
Este momento sugiere que una nueva narrativa es
posible: una que incluya el dolor, la dignidad y la posibilidad de coexistencia,
que, si bien no termina de desplegarse en la película, la podemos inferir como
la continuación narrativa de la misma.
Como mencionamos mas arriba, si bien la autora no integra el
campo de la subjetividad y las perspectivas de la teoría de la enunciación o aquellas
teorías explicativas de la subjetividad como el psicoanálisis, la biopolítica y
una gran cantidad de teorías filosóficas, antropológicas, sociológicas y psicológicas
que incluyen el paradigma de la complejidad como recorte de sus campos de
estudio, nos parece sumamente interesante la potencialidad practica que reviste
su método. Justamente por esto último, propondremos complementar y complejizar
su teoría narrativa con otras herramientas y concepciones que vengo
desarrollando.
Palabras finales a la primera parte:
Esperamos haber planteado algunos
de los problemas teóricos y prácticos que consideramos necesario abordar en
posteriores desarrollos teóricos y metodológicos en el campo de la teoría de conflictos
en general y en el campo de la mediación comunitaria en particular.
En la parte dos del presente
trabajo, nos propondremos abordar una serie de problemas relacionados más con
el método de intervención ya que, desde nuestra concepción en la praxis
profesional, guardan íntima relación con la dimensión epistémica que abordamos
en el presente. En una tercera parte abordaremos el problema de la ética
profesional y el rol del mediador desde un paradigma de derechos humanos y acceso
a justicia.
Por último, dejamos planteado el
esquema general de la praxis incluye e integra las siguientes dimensiones en
estrecha vinculación dialéctica:
1. dimensión
epistémica
2. dimensión
metodológica
3.
dimensión técnica
Como eje transversal situamos a la ética y los valores
singulares y políticos a partir de los cuales nos aproximamos al ejercicio de
la gestión de conflictos.
[1] Título
original: L'insulte, (2017)
[2]
Entelman, R. F. (2009). Teoría de conflictos: Hacia un nuevo paradigma (1a.
ed., 2a. reimp.). Barcelona: Gedisa
[3]
En el Líbano es ilegal contratar palestinos debido a su estatus migratorio. A pesar de esta restricción, muchas empresas
lo hacen de forma informal, aprovechando la necesidad de mano de obra barata.
Yasser, aunque trabaja de manera competente y responsable, vive bajo la
constante amenaza de perder su empleo si se genera algún conflicto. Como
veremos, esta presión es clave en el desarrollo de la trama y para el
desarrollo del proceso conflictual.
[4]
Momentos narrativos desde un enfoque clásico en el cine: Primer acto
(Planteamiento), Segundo acto (Nudo o Confrontación), Tercer acto (Desenlace o
Resolución). Es en el final de la película, donde se resuelven los conflictos y
se muestra el resultado de los acontecimientos. La tensión disminuye a medida
que se acerca el final, por lo que el paralelismo con el concepto de
“desescalada conflictual”, nos parece importante.
[5] Llamaremos
“causa palestina” al conjunto de discursos, valores y reivindicaciones de
derechos humanos que el pueblo palestino viene reclamando desde el inicio del conflicto
con Israel, y desde allí, también todo el proceso histórico social y política que
es parte de esa trama conflictual.
[6]
Giménez, C. Convivencia. Conceptualización y sugerencias para la praxis.
Cuadernos Puntos de Vista, n. 1, 2005.
[7] Nató, A.
M., Rodríguez Querejazu, M. G., & Carbajal, L. M. (2006). Mediación
comunitaria: conflictos en el escenario social urbano, conflictos en la
comunidad, conflictos públicos, conflictos interculturales, enfoques y
abordajes. Buenos Aires: Editorial Universidad
[8]
Entelman, R. F. (2009). Teoría de conflictos: Hacia un nuevo paradigma (1a.
ed., 2a. reimp.). Barcelona: Gedisa, Pagina 90.
[9]
Entelman concibe al concepto de percepción desde un paradigma cognitivo-conductual,
es decir, como un producto directo de la experiencia de los sentidos. Para
nosotros, la actividad perceptiva no es independiente de la construcción de la
realidad psíquica, tal como puede pensarse desde las orientaciones
psicoanalíticas, constructivistas o psicogenéticas.
[10]
El concepto de acontecimiento en la filosofía de Gilles Deleuze es complejo y
profundamente innovador. No se refiere simplemente a un hecho puntual o a un
evento cronológico, sino que tiene una dimensión ontológica, afectiva y
conceptual que lo distingue radicalmente de la noción tradicional de
"evento".
[11]
Otra serie de problemas distintos, será la cuestión de si acomodamos el método
con respecto a la necesidad de intervención de la situación relativizando
algunos principios, o si intentamos acomodar la concepción del conflicto para
que encaje con el método.
[12]
Louis Kriesberg (1975:16)
[13]
Recordemos que para Entelman la incompatibilidad de objetivos es una relación
social, por lo que esa relación social tiene para él, la connotación de
“objetiva”, inclinando su balanza hacia un paradigma racionalista y
positivista.
[14]
Entelman, R. F. (2009), Pagina 93.
[15] ¿Los
conflictos se solucionan o se gestionan? ¿Un conflicto se cancela con el
acuerdo de las partes? Estos problemas quedan pendientes para la parte dos de
nuestro análisis de los problemas teóricos actuales en Teoría de Conflictos.
[16]
Si bien utilizamos la cualidad de constructivista, no lo es en sentido estricto
académico ya que los autores refieren el carácter constructivo solo de forma
descriptiva y sin explicar cómo se daría esa construcción de forma cognitiva
desde un punto de vista psicogenético.
[17] Las
definiciones son extraídas del resumen con fines didácticos realizado por Natalia
Messineo y María Elena Dappello.
[18]
La distinción entre posición, intereses y necesidades resulta central en la
teoría de conflictos y si bien se diferencian de concepciones de nombres
similares en nuestro marco teórico, consideramos apropiado mantener esa
distinción por el enorme valor metodológico y practico que tiene a la hora de
gestionar los conflictos.
[19]
Suares, M. (1996). Mediación: Conducción de disputas, comunicación y
técnicas. Buenos Aires: Editorial Paidós.
[20]
Entelman se apoya en los conceptos de relación social y de actores del
sociólogo Max Weber. Conceptos que ya han sido complejizados desde la propia
sociología y otras disciplinas. En cambio, Marines Suarez si integra nuevos
desarrollos psico-socio-dinámicos en su concepción del actor y del conflicto.
[21]
Si bien Entelman utiliza el concepto de trama conflictual para dar cuenta de
forma descriptiva de las distintas conexiones y relaciones entre los actores,
desde nuestra concepción propondremos complejizar el concepto desde las
concepciones de la biopolítica de Foucault y el esquizoanálisis de Guatari y
Deleuze.
[22]
Moore, C. W. (1997). El proceso de mediación. Barcelona: Granica.
[23]
Ya hemos trabajado en otros lugares la delimitación de lo concreto en su
carácter ontológico, su relación con el concepto de “recaída en la inmediatez”
de Samaja y la propuesta del método dialectico de Marx para sortear la
fetichización de aquello que se nos manifiesta como creación ex nihilo. El
trabajo en cuestión se llama “Problematizando la investigación desde la psicología
social, el psicoanálisis y el psicodrama”. Se puede consultar en la sección blog
de nuestra web www.poiesislp.com.
[24]
El concepto de situación no es secundario. Nos parece central para relacionar
los conceptos de contexto y acontecimiento, de espacio y tiempo.
[25] Entelman,
R. F. (2009).
[26] “El
punto de vista crea al objeto” Ferdinand de Saussure. Un enfoque similar
realiza Zizek en su obra mas rigurosa “Visión de paralaje”.
[28] Entelman,
R. F. (2009).
[29] También
dejamos mención sobre la transición que estoy realizando entre el concepto
concreto de conflicto y el concepto de situación conflictiva que se adecua de
mejor manera con mi perspectiva teórica, y sin dudas, con el abordaje de
conflictos comunitarios.

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